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La subida del IVA y la salud humana y animal

Autor

Veterinaria.org

Fecha de publicación

21/09/2012

Resumen

 Entendemos y defendemos que la atención médica para los animales y, por extensión de los humanos, es una necesidad primaria. La salud es un derecho, no un privilegio y garantizarla es un deber constitucional que incumbe a los poderes públicos.

Artículo

Subir el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) es una decisión estrictamente económica.

Sin embargo, modificar el estatuto de las materias sujetas al tipo reducido del impuesto, es una decisión de nuestros responsables políticos que define con meridiana nitidez su particular concepción de nuestra sociedad.

El Colegio Oficial Veterinario de Cantabria quiere advertir del peligro que para la salud humana y animal supone la salida del tipo reducido y la aplicación del tipo general del impuesto a las actividades desarrolladas por las clínicas de animales de compañía.

Esta modificación denota, bien un grave desconocimiento de la labor sanitaria que en estos establecimientos se realiza, bien un cambio de criterio sobre la salud pública, pasando a concebirla como un gasto innecesario.

En cualquier caso, pone de manifiesto un grave desconocimiento de la normativa dictada por el propio Gobierno (Ley de Ordenación de la Profesiones Sanitarias, Ley de Salud Pública), así como una inadecuada interpretación de la eficiencia del gasto sanitario, puesto que cada céntimo que se ahorra en prevención supone multiplicar por diez el aplicado en la fase asistencial.

De ser así, sólo cabría recomendar a nuestros gobernantes la lectura de Hipócrates y a nuestros santos que les iluminen.

Este incremento del IVA significa un sobrecoste para la economía doméstica que, de no poder afrontarse, tendrá consecuencias directas sobre la salud de los animales, de sus propietarios y de la población en general.

Por eso nos gustaría recordar brevemente la Constitución Española, donde se reconoce el derecho a la protección de la salud, responsabilizando a los poderes públicos de la organización y tutela de la salud pública a través de medidas preventivas, prestaciones y servicios necesarios.

En lo que al IVA se refiere, el cumplimiento de este deber constitucional, que incumbe a los poderes públicos, se veía reflejado en la exención del impuesto respecto de la prestación de servicios sanitarios en medicina humana y la aplicación del tipo reducido en el caso de los servicios veterinarios.

Sin duda, el establecimiento del tipo general para los servicios veterinarios, supone un grave incumplimiento de este importantísimo deber constitucional que, además, acarreará graves perjuicios sanitarios y económicos para la sociedad.

En efecto, teniendo en cuenta la actual situación de crisis económica, el sobrecoste que este desproporcionado incremento de la carga tributaria supondrá para los propietarios de animales de compañía, desde el anterior 8% hasta el actual 21%, puede poner en peligro el cumplimiento de los programas sanitarios que afectan a estos animales.

Así, pudieran reducirse las visitas al veterinario, dificultando el control sanitario de las mascotas con consecuencias tan graves como el incumplimiento de los programas de vacunaciones obligatorias, lo que supondría la aparición y proliferación de distintas patologías.

No se olvide que enfermedades como la leishmaniosis, leptospirosis, hidatidosis, fiebre exantemática, rickettsiosis, psitacosis y por supuesto la rabia, son transmisibles al ser humano.

Igualmente, la reducción de las visitas al veterinario puede generar dificultades en el diagnóstico y la detección tardía de enfermedades animales, lo que favorecerá su propagación e intensidad entre la población humana.

También el incremento de los parásitos en convivencia con humanos, como hidatidosis, larvas migrans, parásitos externos.

Y, finalmente, el aumento del abandono de animales, lo que facilita la propagación incontrolada de sus infecciones sanitarias, sin que las asociaciones protectoras de animales puedan asumir el consecuente incremento de gastos, teniendo en cuenta la escasez de recursos económicos con que cuentan (la gran mayoría, aportaciones privadas).

Por último, no debe olvidarse que, en la sociedad actual, la tenencia de animales de compañía no sólo dista mucho de poder ser considerado como un artículo de lujo, sino que, por el contrario, ha llegado a convertirse en una cuestión de primera necesidad.

Baste citar la primordial función que cumplen los perros lazarillo; pero tampoco olvidemos la imagen, habitual en nuestras ciudades, de personas ancianas que caminan por la calle con la única compañía de su mascota.

Por todas estas consecuencias nefastas para la sociedad y porque hacer frente a ellas, una vez padecidas, supondrá un coste aún mayor, desde el Colegio Veterinario de Cantabria manifestamos nuestro absoluto rechazo a este incremento hasta el 21% del IVA en las clínicas de animales de compañía y consideramos ineludible suspenderlo de inmediato y ajustarlo al nuevo tipo reducido del 10% que se aplica ahora en los servicios básicos.

Entendemos y defendemos que la atención médica para los animales y, por extensión de los humanos, es una necesidad primaria.

La salud es un derecho, no un privilegio y garantizarla es un deber constitucional que incumbe a los poderes públicos.

Fuente: Juan José Sánchez Asencio, Presidente del Colegio Oficial Veterinario de Cantabria. El Diario Montañés. 21 de septiembre de 2012.

 



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