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Un bálsamo en este duro, solitario camino, es la luz que habéis traído

Autor

Veterinaria.org

Fecha de publicación

10/05/2009

Resumen

Estimados Colegas:

   Con alegría, cierta nostalgia y mucha esperanza he tomado conocimiento de la existencia de REDVET, con todos sus aditamentos, publicaciones, página electrónica, intercambio de noticias, conocimientos y lo que es mejor, experiencias de vida, así como profesionales, que vienen a caracterizar nuestra querida profesión.

   Al leer acerca del próximo aniversario de la organización y la posibilidad de enviar algún comentario para ser publicado, caí en la tentación, en primer lugar de felicitarlos por tan importante iniciativa y en segundo lugar hacer algunas reflexiones en relación a nuestra actividad, amparado en  cuarenta años de ejercicio libre en diferentes ámbitos del quehacer veterinario.

   Todo Hombre en el fondo de su alma lleva un niño con deseos incumplidos. Uno de ellos, en la mayoría de los casos, es escribir un libro. Siempre he dicho que de llevarlo a la práctica, en mi caso, el titulo sería “Memorias de un Veterinario”. La razón me imagino que para muchos de nosotros es clara. Cuantas vivencias y anécdotas implican ejercer la profesión. Desde la Escuela ya vislumbramos en la clase práctica de clínica menor, lo que podría acontecer al relacionarnos con los dueños de nuestros sufrientes pacientes. ¿Quién no comparo la fisonomía y carácter del animalito a su dueño? La expresión era de sorpresa: ¡Mira como se parece a su amo!, pero junto a esta expresión también nos asombrábamos del cariño, cercanía, amor y  dedicación por su mascota; incluso, muchos presentíamos una dependencia casi humana entre ambos. En la práctica profesional lo corroboramos al presenciar el llanto inconsolable de un amo, niño o adulto, por la muerte de su animal querido. Con cuanta tristeza nos ha tocado desahuciar una vida con el irreparable daño que implica para los sentimientos de su amigo y compañero. En fin, ha sido parte de la experiencia, la que felizmente se ha visto compensada con las veces que logramos aciertos y la naturaleza nos permitió dar el alivio.

El calvario de los Médicos Veterinarios, a diferencia de otras profesiones, es su soledad. Somos “Llaneros Solitarios”. Nuestras decisiones generalmente las tomamos sin una segunda opinión. Estamos solos frente al problema, a veces con la opinión del propietario, la que por sí es interesada. ¿Hacemos la cesárea o intentamos una vez más sacar el ternero? Estamos a la intemperie, hace frío, casi no hay luz, para desgracia es la única vaca del agricultor, nuestra conciencia nos empuja, alejándonos de la tentación de ir por lo más fácil, hacemos tripas corazón y nos casi desnudamos para iniciar la labor: con pocas manos expertas que nos colaboren, sin quirófano, sin arsenalera, con un ambiente demasiado séptico para nuestro gusto, pero con el pundonor que nos ha dado nuestra formación profesional, acometemos la tarea con éxito, con la consecuente alegría  

del propietario. Son las compensaciones gratificantes que nos alientan a continuar cabalgando, en una “citrola” destartalada, un jeep pasado de moda o una 4 por 4, dependiendo del status logrado, pero siempre solos.

   Nuestra vida profesional más que ligada a los animales propiamente tal, tiene mucho que ver en como nos relacionamos con los actores en torno a ellos: El dueño de fundo, hacendado, poderoso; el humilde pequeño agricultor; el asentado; el profesional liberal venido a agricultor, con toda la soberbia de su formación en algún área del conocimiento y ninguna idea de la naturaleza y su comportamiento incontrolable, donde no siempre dos mas dos  es cuatro y no puedo controlar ni programar la temperatura ambiente, la lluvia, sino que actuar conjugando el conocimiento con la experiencia, especialmente la lograda por el “lugareño”, que no por ser humilde tiene menos sabiduría acumulada; el campero con sus mañas y creencias populares; el matarife y su casi inefable condición de semi alcohólico, por la duras condiciones en que se trabaja en una cancha de matanza rural o matadero de provincia, cuan duro puede ser respirar, sentir hasta los tuétanos el olor medio acido, dulzón, de cientos de litros de sangre caliente que fluye rauda al degollar varios animales a la vez; cuanto estomago hay que tener para soportar una buena necropsia de un cadáver de varios días. De cómo abordemos esa complicidad de trabajo conjunto, dependerá en parte el éxito de nuestro magisterio.

   Un bálsamo en este duro, solitario camino, es la luz que habéis traído con vuestra iniciativa, de mantener un medio de contacto que nos permita darnos cuenta que  no estamos solos.

   Felicidades y salud, palabra tan propia de los antiguos en la profesión.

   Quiero felicitarlos por haber mantenido este medio de comunicacion entre colegas, que sin dudas es un importante y excelente forma de mantener contacto, asi como establecer redes de ayuda con conocimiento entre pares, tan necesaria entre nosotros que generalmente trabajamos solos, cuales llaneros solitarios, sin contar con el colega o amigo con el que comentar un caso clinico o la toma de decisiones en un momento dado.

   Felicidades y que perseveren en el tema.

   Fraternales Saludos.



Juan Gonzalez Almeida

Medico Veterinario Universidad de Chile promocion 1961

Llaima 0450 Victoria. Malleco IX Region

CHILE 



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