Inicio  » Revista Veterinaria REDVET  » Vol 17 Nº 8 Agosto 2016

081604 - MOSQUITOS EN EL GUADALHORCE

Autor

Luis Alberto Rodriguez  - Birdaytrip.comBirding tours from Malaga and the Costa del Sol (Andalucia, Southern Spain)  

Website: www.birdaytrip.es - Facebook: www.facebook.com/birdaytrip - Email: info@birdaytrip.com

                                                           






  


Fecha de publicación

20/08/2016

Resumen

Se cierne una gran amenaza sobre el Paraje Natural de la Desembocadura del Guadalhorce. Por favor, haceros eco y COMPARTIR estas reflexiones si estáis de acuerdo con ellas, deben llegar al mayor número posible de lectores.

Artículo

Son muchas las noticias que últimamente nos llegan sobre las molestias para los vecinos y el menoscabo de los negocios en las zonas de Guadalmar, Sacaba y Parque Litoral por culpa de los mosquitos en el Guadalhorce. La última de ellas la autorización por parte de la Consejería de Medio Ambiente para que los técnicos del ayuntamiento de Málaga accedan al Paraje Natural de la Desembocadura del Guadalhorce, que no es lo mismo que la “desembocadura del Guadalhorce”, para la aplicación de tratamientos larvicidas. Los resultados de estos tratamientos pueden ser devastadores para las aves que habitan el Paraje, tanto para las residentes, nidificantes e invernantes habituales, como para las que descansan aquí durante sus largos viajes migratorios.

También son muchas las voces que celebran esta decisión. Es evidente que los partidarios de tomar cualquier medida contraria a la protección del citado Paraje Natural son muchos más que los que se preocupan por el futuro de este tesoro natural.

No cabe duda de que los mosquitos son molestos. Afortunadamente, el ser humano cuenta con herramientas para mitigar este problema, algunas de ellas muy sencillas y eficaces, tales como el uso de mallas protectoras en las ventanas y repelentes de uso tópico. Además de estas herramientas, también contamos con grandes aliados en nuestra lucha contra los insectos, entre los que cabe destacar las aves que viven en el Paraje y algunas otras como los vencejos y los aviones comunes que también nos acompañan en nuestras ciudades, además de los murciélagos. Estas especies urbanas cada vez lo tienen más difícil pues nuestros modernos edificios no dejan resquicios que puedan aprovechar y, cuando lo hacen, los humanos nos encargamos de derribar sus nidos porque también resultan molestos. Sin ir más lejos, esto sucedió en un edificio de Guadalmar que mantiene su fachada rodeada de redes para evitar que nuestros amigos alados aniden allí y se alimenten de los mosquitos de los que tanto nos quejamos.

Hace 20 años se llevó a cabo una obra ingente consistente en construir un segundo brazo de evacuación y dos grandes motas para separar la desembocadura de los barrios al este y oeste y evitar con ello las habituales inundaciones. Esta obra costó al Ministerio de Medio Ambiente, es decir, a todos los españoles, la friolera de 90 millones de euros para favorecer a quienes decidieron ubicar sus hogares y negocios en la orilla de un río a sabiendas de que la propia naturaleza del régimen de lluvias en el Mediterráneo daría lugar con toda seguridad a problemas de inundaciones. Uno no puede evitar preguntarse una y otra vez a quién se le ocurrió conceder las autorizaciones y licencias... Antaño fueron las inundaciones, hoy pedimos que fumiguen el Paraje Natural junto al que nosotros mismos decidimos vivir y establecer nuestros negocios. ¿Habrá algún día en que nuestra sociedad madure y los ciudadanos seamos capaces de asumir la responsabilidad de nuestras propias decisiones?

También se cita el perjuicio económico que los mosquitos ocasionan a los negocios. ¿De cuánto perjuicio hablamos? En Sacaba hay un mesón y un chiringuito a la altura del espigón de la térmica. En Guadalmar hay dos hoteles, una terraza en la calle Acacias de Guadalmar, a lo sumo cinco más en la calle Rogelio Oliva, y dos chiringuitos en la playa. En el Parque Litoral hay muchos más negocios, pero me niego a achacar al Paraje Natural sus problemas con los mosquitos toda vez que existe un canal externo, que se caracteriza por su suciedad, donde serían necesarias actuaciones de limpieza mucho más urgentes que en un espacio natural protegido (por eso mi anterior diferenciación entre la “desembocadura” y el “Paraje Natural”, no son lo mismo).

En contraposición, los malagueños, por nuestro desapego a todo lo relacionado con la Naturaleza, desconocemos el valor que el Paraje Natural tiene para miles de visitantes extranjeros, cuyo alto poder adquisitivo deja buena huella en la provincia, que vienen a disfrutar de nuestras excelencias naturales, entre las que el Paraje ostenta un lugar de privilegio. Son innumerables las publicaciones en otros idiomas que describen lugares donde poder observar aves en Andalucía en general y en Málaga en particular, y el PN de la Desembocadura del Guadalhorce siempre se destaca por el valor de sus especies. Algunas de estas especies se encuentran en grave peligro de extinción, como la Malvasía cabeciblanca. Otras muchas no se encuentran en el norte y centro de Europa. La posibilidad de observar rarezas es elevada, por encontrarse en la principal línea de migración desde y hacia el Estrecho de Gibraltar. Todo ello hace de la observación de estas especies una experiencia de elevado valor económico para miles de visitantes.

En la sección correspondiente a España en el foro de observadores de aves más visitado del mundo, http://www.birdforum.net/forumdisplay.php?f=538  , para quien quiera comprobarlo, existe una línea llamada “Birding on the Costa del Sol”, que tiene más visitas que la equivalente para toda Extremadura. Sabiendo que una parte importantísima del turismo extremeño se basa en sus recursos ornitológicos (los nuestros no se quedan atrás, aunque no lo sepamos ni lo promocionemos en igual medida), no se entiende cómo en una región donde todo el mundo clama contra la estacionalidad de nuestro turismo, la sociedad civil, los empresarios turísticos y las administraciones no pongan el grito en el cielo ante este dislate que está a punto de ocurrir en nuestro querido Paraje.

A mí me pican los mosquitos cuando voy a disfrutar del Paraje o a llevar allí a mis clientes o a mis hijos. A ellos también les pican, aunque con el repelente, el problema no es gran cosa. Lo que ocurre es que salimos de allí tan felices que rascarnos un poquito merece totalmente la pena. Por eso, yo invito a mis vecinos a visitar el Paraje Natural y a conocer y disfrutar sus aves y plantas, por citar solo lo más visible. Cuando nos enamoremos de este lugar, las picaduras dejarán de molestarnos. También invito a las administraciones a no promocionar el Paraje como una zona recreativa porque no lo es. Su fin no es servir de paseo a los perros, de pista de atletismo, de velódromo o de parque infantil. Respeto profundamente todas estas actividades y les aseguro que existen otros lugares menos sensibles donde pueden llevarse a cabo en las mismas condiciones y, además, son contiguos al propio Paraje.

Por favor, respetemos y protejamos el Paraje Natural de la Desembocadura del Guadalhorce. Cuando creemos que alguien amenaza nuestros derechos, podemos acudir a los juzgados. Los habitantes del Paraje no pueden hacerlo, necesitan de nuestra ayuda.
 



Comentarios